domingo, 1 de marzo de 2015

PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA


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PSICOANÁLISIS


DESDE LA DEPENDENCIA A LA AUTONOMÍA

¿CÓMO ALIVIAR EL DOLOR DEL ALMA CUANDO UN VÍNCULO AMOROSO SE ROMPE?



La condición de INDEPENDIENTE, el logro de la AUTONOMÍA, son la meta de un largo proceso que no se transita sin dolor, sin angustias.

1- Dependencia

La fusión:
Los seres humanos somos quienes, de la Naturaleza, nacemos con mayor grado de dependencia y por un tiempo más prolongado. En las primeras etapas de la vida somos absolutamente dependientes de los cuidados amorosos de la madre[1], de otra manera es casi imposible subsistir.
Los cuidados, el arrullo, la mirada, la sonrisa, irán construyendo un aparato psíquico en el recién nacido, tan sano y saludable, como sea la calidad con que se brindan estas conductas maternas. En estas etapas primitivas de la vida, el bebe se siente uno con su madre, hay un sentimiento de fusión con la persona de quien depende su bienestar y su vida misma.
La condición de dependientes, luego, se puede desplazar desde el primer objeto, que es nuestra madre, y que nos hace sujeto, hacia otros objetos en la edad adulta, que pueden ser otros vínculos como por ejemplo la relación de pareja o de amistad. Pero también la dependencia puede manifestarse en adicciones, resultando así los diferentes vínculos patológicos como son: la ludopatía, la farmacodependencia, la drogadicción, el alcoholismo, sólo por mencionar algunas formas que ésa adquiere.

Angustia de separación:
Reconocer que se es un individuo separado del resto y de ese ser que proporciona todo para el bienestar, provoca un sufrimiento que, en el recién nacido, ser primitivo, se experimenta masivamente y se vive como peligro de muerte inminente.
El recién nacido no tiene aún capacidad para discernir lo que le está sucediendo. Simplemente lo siente como una catástrofe. Es decir, no puede reconocer esta vivencia como angustia de separación.
Sentirse separado, entonces, deriva en el darse cuenta de que se es solo, significa experimentar el sentimiento de soledad, lo que provoca angustia de fragmentación o muerte y hace surgir el reconocimiento de dependencia de otro (del objeto) para vivir.
Este sentimiento despierta diferentes afectos y la necesidad de defenderse ante la propia angustia. Algunas de las formas de defensa se manifiesta negando la condición de dependencia con desdén.
Negación y desdén son entonces dos formas muy primitivas de defensa ante la angustia. Existen otras: por ejemplo el triunfo, la omnipotencia.
El desdén es aquel mecanismo de defensa cuyo mensaje es un “no me importa, no te necesito”, la omnipotencia es “yo puedo solo” y el triunfo es exhibir el festejo por las anteriores. En todas ellas subyace la negación.
En la edad adulta, el abandono y las separaciones actualizan la angustia de separación y el sentimiento de soledad y con ella estas formas de defenderse ante la inminencia de la fragmentación o muerte.
Sólo que, a diferencia de la primera etapa de la vida, el adulto tiene herramientas para su independencia, su autonomía y su autovalencia.

Sentimiento de soledad:
El sentimiento de soledad y de abandono, disparan esa angustia masiva que se siente como un sufrimiento extremo, que muchas veces en el adulto se traduce como crisis de pánico, dado que nos remite a las etapas más tempranas en que la dependencia era tal, que lo que estaba en juego era la propia vida.
Pero, no aceptar la separación, implica dependencia a otros objetos y personas, de lo que resulta una forma de vincularse propia de una personalidad adhesiva y nada sana.
Recordemos que la dependencia puede manifestarse en adicciones, y diferentes vínculos patológicos como son: el juego, la farmacodependencia, la drogadicción, el alcoholismo, las relaciones amorosas patológicas y otras formas que ésta adquiere.

2 Hacia la autonomía

Aceptar la separación:
Aceptar la separación significa, en primer lugar, reconocer que existe un otro diferente a uno mismo. Esto nos lleva al reconocimiento de los propios límites y el reconocimiento de la otredad. Dicho en otras palabras: al respeto por el otro.
Pero aceptar la separación implica ese sentimiento de soledad que se vive como angustia, lo cual es inevitable, está en la impronta de nuestro aparato psíquico. Por lo tanto es necesario aprender a convivir con la angustia de separación y el sentimiento de soledad. Lo importante es, entonces, reconocer y saber manejar la angustia.

Aceptación de la soledad:
Aceptar la soledad, reconocer la angustia que nos provoca, aprender a convivir con ella y hacerla nuestra mejor aliada, es un proceso que nos puede llevar toda la vida, acaso lo consigamos.
El logro de este proceso se traduce en independencia y autonomía

Autonomía:
La condición de independiente, el logro de la autonomía, son la meta de un largo proceso que no se transita sin dolor, sin angustias.
Para lograr esos objetivos es condición previa:-

  • derrotar la tendencia a la fusión- 
  • reconocerse como individuo separado del otro,- 
  • reconocimiento de la otredad, es decir, reconocer que existe otro diferente a uno mismo,- reconocimiento de límites propios y ajenos,- 
  • respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia el entorno,- 
  • aprender a estar solo y disfrutar la soledad,- 
  • tolerar y manejar la angustia de sentirnos separados del resto- 
  • tolerar y manejar la angustia del sentimiento de abandono,- 
  • quererse y cuidarse a sí mismo, tanto como lo hicieron nuestros padres con nosotros, o como debieron haberlo hecho.

El éxito en este proceso significa haberse ganado una excelente calidad de vida basada en los vínculos sanos, saludables y el logro de la independencia y la autonomía.

Maritza Barreto
Psicóloga Psicoanalista



Etiquetas: PSICONALISIS (extracto de una charla)



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PSICOANÁLISIS

Desde la Envidia a la Gratitud




Existe una evolución en los afectos, así como en el dibujo o en el habla. El niño dibuja, por ejemplo, la figura humana, al principio como un círculo con palotes que, dice, son los brazos y las piernas. Más adelante irá agregando detalles hasta lograr dibujar una figura humana reconocible como tal y ya adulto puede llegar a ser un retratista. Más fácil de observar es en el habla: un bebé de diez meses de edad emite sonidos que llamamos “laleo”; a los dos años de edad ya puede decir varias palabras comprensibles, pero a los diez años de edad ya ha adquirido el habla de un adulto.


Análogamente, los afectos también evolucionan desde que nacemos hasta la edad adulta. Uno de los afectos más primitivos es la envidia. El bebé, desde el momento que reconoce a un Otro, que generalmente es la madre que acude a su llanto para satisfacerlo, se sabe dependiente, idealiza a ese Otro invistiéndolo de todo poder, entonces lo envidia, lo odia y quiere destruirlo. Es por eso que en la clínica, cuando detectamos que un paciente envidia y odia al objeto amado, entendemos que sus afectos son primitivos.


¿Puede haber algo más enfermo que querer destruir al objeto que proporciona amor, que protege y que cuida?


Cuando el desarrollo afectivo se detiene o queda estancado en la envidia, el sujeto no logra aprender, porque en lugar de abrirse a los nuevos conocimientos, está ocupado en envidiar al objeto.


Hay quienes hablan de “envidia sana”. No existe la envidia sana. Podríamos llamarla de cualquier otra manera, quizás “admiración”, pero la envidia es un afecto que conlleva el deseo de destrucción.


Sin embargo, la envidia evoluciona a través del desarrollo emocional. Pasa por varias etapas hasta lograr el reconocimiento de la dependencia y la capacidad de agradecer en lugar de querer destruir. Por tal razón, una persona cuyos afectos son evolucionados es capaz de agradecer. Ha logrado la gratitud.


Cuando un vínculo se disuelve porque evidentemente algo no funcionó, hay que reconocer qué cosas buenas nos dejó ese Otro. Porque si el vínculo permaneció el tiempo que permaneció, es porque algo bueno proporcionaba; de lo contrario, mal habla del individuo que nutrió el vínculo y que lo hizo perdurar en ese tiempo si ese otro, lo único que entregó fue cosas malas haciendo de su vida un imposible.



Maritza Barreto


Dic 2014

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lunes, 26 de mayo de 2014

PSICOANALISTA MARITZA BARRETO



Maritza Barreto: Psicóloga Psicoanalista.
Acreditación Clinica Reg. Nº 1584/13
Consultorio privado en Reñaca - Viña del Mar
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PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA EN VIÑA DEL MAR: Reñaca y Recreo ACTUALMENTE en Montevideo


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CRÍTICA AL PSICOANÁLISIS RELACIONAL

CRÍTICA AL PSICOANÁLISIS RELACIONAL
por Maritza Barreto
INTRODUCCIÓN
Inspirado en los conceptos del cognitivismo, psicología evolutiva, neuropsicología y psicoanálisis kleiniano; el PSICOANÁLISIS RELACIONAL surge en Estados Unidos de Norteamérica alrededor de los años 80 con Mitchel, Aron, Jessica Benjamin, Renik, Stern, Stolorow y Bromberg junto a los británicos Ogden, Bollas y Casement. Sus raíces se encuentran en conceptos desarrollados por Melanie Klein, (con la teoría de las relaciones objetales R.O.) y sus seguidores Balint, Fairbairn, Winnicott y también en el psicoanálisis culturalista de Sullivan, Fromm y Horney.
En el discurso del PSICOANÁLISIS RELACIONAL se halla la influencia del constructivismo en psicología evolutiva, que describe la evolución de la inteligencia humana: en Suiza Piaget, en Rusia Vygotski. También hay influencia de las ciencias sociológicas (Bateson), de la filosofía: Nietzche, Ortega (Perspectivismo) Mead, James (Pragmatismo), Heidegger, Foucault (Postmodernismo) y los conceptos sobre acción comunicativa de Jürgen Habermas.
El PSICOANÁLISIS RELACIONAL critica la teoría que explica que el proceso de enfermar sucede en los fenómenos intrapsíquicos como un suceso interno y solipsista; postulando que el paciente no enferma solo, sino en su relación con el otro, en un contexto familiar y/o social. Pero esto ya está dicho en psicoanálisis clásico:
Ø  Freud y sus trabajos sobre la seducción
Ø  Ferenczi y la importancia de la empatía (destacada, más tarde, también por Kohut)
Ø  Winnicott y su inclusión de la madre
Ø  Especialmente los conceptos de Melanie Klein “pecho bueno-pecho malo”, “envidia”, y otros relacionados con su teoría de las R.O. (relaciones objetales)
Ø  Transferencia y contratransferencia
Ø  Resistencia
Ø  Enactment, actin-in, actin-out.
Ø  Otredad
Ø  Repetir para no recordar


DESARROLLO

En PSICOANÁLISIS RELACIONAL se introducen el concepto de co-construcción dentro de la situación de análisis, de la contratransferencia, transferencia, resistencia en situación de análisis y cómo  se involucra también la propia historia del analista.
Otros conceptos aportados por el PSICOANÁLISIS RELACIONAL: Enactment, terceridad, inconciente procedimental, conocimiento relacional implícito, cesión y autodesvalimiento. Recordar para no repetir
A veces se utiliza la palabra mente por alma o psique; la palabra cliente por paciente.
BROMBERG
“El trauma del desarrollo es un fenómeno relacional básico en la configuración de la personalidad humana. Contribuye al potencial de cada ser humano para la desregulación afectiva, que es siempre una cuestión de grado, incluso en aquellos para los que el apego seguro ha dado lugar a una relativa estabilidad y resiliencia. Todos somos vulnerables a las experiencias de tener que hacer frente a algo que es más de lo que nuestras mentes pueden manejar, y las diferencias entre las personas sobre hasta qué punto es soportable, son parte de lo que siempre hemos trabajado como psicoanalistas.
La evidencia clínica y neurobiológica sugiere que la evolución de la personalidad resistente en el tratamiento analítico, está interrelacionado con la capacidad que tiene la relación paciente-analista, de disminuir la vulnerabilidad del paciente a la hiperactivación afectiva, independientemente de cuán pequeño sea el ámbito de la vulnerabilidad. Este uso de la relación paciente-analista tiene lugar a través del procesamiento conjunto, no lineal, de un canal de comunicación puesto en la acción (disociado), en el cual, el temor (angst) del paciente a la desregulación afectiva (el tsunami) (angst señal), es "reducido" por la más amplia capacidad para distinguir la probabilidad de aparición de forma segura, de un shock mental que pudiese ser afectivamente abrumador, del resto de experiencias excitantes y tensas, que están siempre interrelacionadas con el riesgo de la espontaneidad - experiencias que yo llamo "sorpresas seguras". El temor del paciente a la desregulación, al ser revivido en el aquí y ahora a través de enactments, se hace cada vez más contenible como un evento cognitivo, permitiendo por tanto, a la mente/cerebro[1] renunciar a su confianza automática en la disociación como una "detector de humo " afectivo[2]. (angst señal)

Creo que el proceso transformativo de disminución del tsunami es fundamental a la profundidad del propio proceso de crecimiento analítico, y que deriva su poder de la coexistencia en la relación analítica de dos cualidades esenciales, la seguridad y la riesgo. A través de la creación de un espacio diádico que incluye las subjetividades de ambos, paciente y analista, pero no es propiedad exclusiva de ninguno de ellos, la relación paciente/analista se convierte en un entorno terapéutico por ser "seguro, pero no demasiado seguro". En tanto en cuanto el compromiso del analista implique un esfuerzo para comunicar su simultánea preocupación por la seguridad afectiva de su paciente, mientras hace el "trabajo", la coexistencia de la seguridad y el riesgo se convierten en el elemento esencial de la acción terapéutica que hace que la reexperimentación sea parte de un proceso de crecimiento psicoanalítico en lugar de una ciega repetición del pasado.”[3]

Me voy a referir a un filósofo y sociólogo alemán, Jürgen Habermas, exponente de la Teoría Crítica, perteneciente a la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, aporta entre otras construcciones teóricas la democracia deliberativa y la acción comunicativa.
Habermas nos dice “…el concepto de acción comunicativa se refiere a la interacción de a lo menos dos sujetos capaces de lenguaje y de acción que entablan una relación interpersonal”.
En 1968 publica “Conocimiento e Interés”: “El lenguaje no es un instrumento.el lenguaje nos constituye” (como la sangre).”El lenguaje tiene como telos, como finalidad, el entendimiento con el otro”.



-BACHES EN LA VÍA REGIA ¿O ES UN ABISMO?

Iatrogenia

Bromberg considera que la vía regia hacia lo inconciente no son los sueños, como pensaba Freud. Sino que el camino hacia lo inconciente es creado en coautoría por el paciente y el analista. Y serían los enactment (acting in, acting out) que cometen los pacientes, a los que Reik llamó sorpresas y son los que favorecen la mayor oportunidad terapéutica, verdaderas fuentes de donde brota lo inconciente.
La experiencia de sorpresa es un evento inherentemente diádico y no sólo intrapsíquico en el paciente.
Aquí podemos comparar lo que Habermas dice al respecto: el pensamiento que marca la Modernidad es el modelo que descubre Descarte: “pienso, luego existo”  se trata de una “conciencia en solitario” una “conciencia solipsista” y a partir de ese modelo se construye el pensamiento que marcó toda la Modernidad, las ciencias duras, las ciencias positivistas. La producción del conocimiento de una conciencia en solitario: pienso, luego existo.
Para el modelo de la Hermenéutica Psicoanalítica, el descubrimiento del conocimiento NO se da en solitario, sino en una construcción dialógica. El conocimiento se construye en un diálogo donde hay dos personas: analista y analizando, intérprete e interpretado, pero donde el interpretado también se vuelve intérprete. En diálogo van construyendo una verdad con la técnica de la mayéutica.
Es un punto epistemológico que Habermas ha descubierto como un punto nodal. Un nuevo paradigma: la verdad se construye dialógicamente.
Volviendo a Bromberg dice que espontaneidad y sorpresa habilitan crisis en la terapia. Lo que B. llama espontaneidad, es lo que se entiende por impulsividad. (pasaje al acto)
La impulsividad, la falta de control en los impulsos es lo que lleva al individuo a cometer enactment (actin in – acting out). La impulsividad es un rasgo característico de la estructura de personalidad border.
El acto reemplaza a la palabra y al pensamiento simbólico. El impulsivo va del afecto al acto sin que medie el pensamiento simbólico, la reflexión o la palabra.
Justamente la técnica psicoanalítica promueve poner en palabras los afectos. Es lo que puede llevar a la cura o al menos lograr un cambio en la estructura de personalidad del paciente
Las viñetas que trae en este artículo el autor, pertenecen probablemente a pacientes de estructura border, viñetas en las que él se apoya justamente (en los acting que cometen estos pacientes), para postular su teoría: la vía regia hacia lo incc son los enactment.
Luego dice. “El camino hacia lo inconciente del paciente es creado con la participación del propio analista en su construcción”. (Es lo que llamamos la comunicación de inconciente a inconciente.)
Repetir para no recordar: el paciente repite en actos, porque no recuerda el trauma temprano y seguirá repitiendo hasta que no lo haga conciente. Un analista bien preparado es un buen hermeneuta. Sabrá interpretar los acting del paciente, ayudar a hacer conciente lo que está en lo inconciente, prestará la palabra a través de la interpretación y el señalamiento, para que el afecto pase al status de lo simbólico, para que el paciente transforme lo sígnico en  simbólico. El analista no debe ni puede dejarse arrastrar de bache en bache como lo plantea el autor.
B. plantea que mientras el analista permanezca distraído y no haga una buena interpretación de los enactment que comete el paciente, éste seguirá repitiendo y se llenará de ira, porque experimentará la omisión del analista, como un abandono.
Bromberg presenta una viñeta en la que una paciente bulímica llega al punto de hacer ella las interpretaciones que no logró hacer el analista. “la vergüenza (pena, tristeza) disociada de la paciente, causada por el aspecto no abordado, que permanece no reconocido por el analista, constituye una amenaza de retraumatización” yo a esto lo llamo iatrogenia.

“La via regia, los enactment no sólo provienen del paciente sino también del analista, dice Bromberg. La pregunta es dónde queda el análisis personal del analista”.


Crítica:
En este artículo, el autor sólo presenta pacientes que tienen una estructura de personalidad border. (Pág. 13) (Pág. 15)
Mala praxis en el análisis. (iatrogenia) (pág.7) (pág 17 de “…síntomas con paciencia”)
Falta de análisis en el analista. (es arrastrado por los afectos del paciente) se fusiona con el paciente y no mantiene la distancia óptima y necesaria para operar como terapeuta. En ocasiones se pregunta acerca de  la autorrevelación del analista: “¿Puede resultar intrusiva a veces?
“nuestro capullo disociativo” (del analista y del paciente) !!! (Pág. 19).
“le di las gracias a Alec” !!! (Pág. 19).


TRATAR A LOS PACIENTES CON SÍNTOMAS Y LOS SÍNTOMAS CON PACIENCIA

En este artículo el autor hace una diferencia entre pacientes buenos y lo que llama pacientes difíciles. El paciente difícil sería aquel, cuya estructura “mental”, ha sido afectada por un trauma temprano tan profundo, que ha lesionado su capacidad de confiar y cuyo mecanismo defensivo principal es la disociación. La lesión ha horadado la confianza básica, para decirlo en términos winnicottianos.
En la práctica terapéutica se produce un dar y un recibir, que en el caso de los pacientes difíciles es experimentado como mínimo y en ocasiones, ausente. Por parte del terapeuta, en términos de contratransferencia, el profesional siente que su labor es saboteada, porque le privan de la esperanza de sostener una relación  “que crecerá en profundidad y seguridad”.  
Dice que en casos donde la disociación llega a ser un splitting, el terapeuta debe descubrir todas esas partes y formar relaciones (vínculo) con cada una de ellas.
En la práctica psicoanalítica clásica, la tendencia es hacer que el paciente enfrente cada una de esas partes, hacerle reconocer esas disociaciones y promover la integración de su personalidad, mediante la confrontación de esas partes disociadas..
Avanzando en el artículo, el autor dice sorprenderse con el hecho de que Freud haya podido diferenciar lo suyo y lo de su paciente Emmy von N. y por la paciencia que le tuvo. (paciente con la que no logró una cura permanente, ya que recaía de manera similar cuando era impactada por nuevos traumas). Los síntomas histéricos de la paciente son partes disociadas de ella. Los síntomas, según el autor, no son tales, sino estados del self funcionales, (lo que llamaríamos síntomas egosintónicos), adaptativos para poder seguir viviendo. (Pág. 2)
a estos pacientes no los tratamos para sanarlos de algo que hicieron en el pasado, sino que esperamos curarlos de lo que todavía se hacen a sí mismos y a los demás” (Pág. 3).
El éxito del tratamiento depende de la capacidad del terapeuta y su disposición a tratar los síntomas con paciencia”.

Al respecto, Habermas dice que el síntoma es la expresión de un autoengaño comunicativo, el paciente en estos casos tienen alterada la comunicación consigo mismo. El síntoma es también –dice- el camino comunicativo para llegar al descubrimiento de sí mismo.
El síntoma revela y esconde los autoengaños.
Los síntomas suponen una fijación de representaciones y de modos de comportamiento en un modelo compulsivo, pero además limitan el margen de flexibilidad del discurso y de la actividad comunicativa. El discurso del paciente se vuelve estereotipado y rígido.
Volviendo a Bromberg, el autor expone aquí, viñetas de pacientes con síntomas asociados al trastorno de alimentación.
Los trastornos de alimentación están relacionados con la incapacidad de la paciente de diferenciar el deseo de la necesidad. Logro que en las personalidades más evolucionadas se consigue tempranamente. Habría, en estos pacientes, una ecuación simbólica en la que queda en igualdad el deseo y la necesidad de alimentación (apetito).
Dice Bromberg: “el apetito pone de manifiesto el primer encuentro con lo real. La calidad de la experiencia de apetito tendrá ahora un rol en el que, el sentimiento de pérdida sea modulado por una experiencia compensatoria de consuelo
(Quiero señalar que antes de la necesidad de alimentarse, está la necesidad de respirar. Es muy probable que ciertas patologías del orden respiratorio tengan su raíz en estos primeros momentos vitales).
La comida vendría a ser un espacio transicional.
La paciente anoréxica renuncia al deseo. “El anhelo se transforma en abstinencia” Recordamos que generalmente en la anorexia se da también la amenorrea y la sexualidad infantilizada.
En el trastorno de alimentación está presente la disociación, “defensa que les sirve para regular el relacionamiento con los demás, para sobrevivir en el presente; mientras se mantienen aisladas las necesidades más intimas de relacionamiento” (pág. 13)
En la bulimia, darse un atracón y luego una purga se lleva a cabo en estado disociado del yo.
Estos enactment que constituyen la bulimia y la anorexia, son actos autodestructivos.
Al respecto el autor cita a Erick Erikson, quien aporta a este tema diciendo que “en la bulimia hay una moratoria autoimpuesta en lo social, en lo erótico y en lo nutricional, para matar las malezas asquerosas de su interior y crear un jardín interior. Solo que, a veces,  al matar las malezas muere también el jardín”.
Introduce en la terapia, los procesos disociativos del propio analista ante el fracaso  de curar a su paciente bulímica: “el analista empieza a sentirse victimizado por su propio deseo (deseo de curar a la paciente) y luego  siente que  la patología de la paciente es su adversario”.
Boris aporta: en el síntoma de trastorno de alimentación, la paciente no quiere desear. “Y como no quiere desear, su solución es  estimular el deseo en el otro y ser objeto de los deseos del otro
Aparece así la envidia (afecto muy precario y primitivo) de la paciente hacia el analista, por experimentar su dependencia en este vínculo amor odio.
Trabajar la autonomía del paciente: “la desvinculación de parte del self al enfrentar un trauma potencial de modo que non omnis moriar” (no morir totalmente) (Stechler).

Maritza Barreto
Viña del Mar, Abril 2013





[1] Concepto cognitivista
[2] Conductismo
[3] Este concepto es freudiano y aparece en “Repetir para no recordar”

viernes, 11 de noviembre de 2011

PSICOTERAPIA


PSICÓLOGA PSICOANALISTA
MARITZA BARRETO
desdelbosque@hotmail.com
AMPLIA EXPERIENCIA

ASISTENCIA TERAPÉUTICA PSICOLÓGICA DIRIGIDA A ADULTOS Y ADOLESCENTES INTERESADOS EN MEJORAR SU CALIDAD DE VIDA A TRAVÉS DEL CONOCIMIENTO PROFUNDO DE SÍ MISMO.
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